No estoy en el camino, pero ya voy llegando. En estos momentos lo avizoro claramente. Voy viéndolo, ahí está, siendo camino para caminar. Ahí está.
No es nada extraordinario sino todo lo contrario, algo ordinario, simple, algo que puede hacer cualquiera, sinceramente, nada del otro mundo. Al camino ahí lo veo, con huellas que estoy a punto de poner. Tiene árboles y no tiene, tiene tierra y no tiene, y lo veo.
Mi Yo puede empezar un trayecto de aniquilación, de terminación o de concluir una historia para empezar justamente otra. Inmediatamente, sin demoras, otra historia.
Claro, tengo miedo, me quiero preservar, todo mi ser quiere seguir estando tal cual está ahora. Pero ahí está, ahí veo el camino, lo percibo en mi pecho, en la línea clara de mi pecho tranquilo. Tengo tantos miedos, tantos defectos, tantas imperfecciones y, sin embargo, el camino me aguarda, el sendero me espera.
Es algo tan raro que un imperfecto como yo avizore la paz, la tranquilidad. ¡Hace dos años era algo imposible!
Y todavía no tengo nada de eso, pero ahí está, es una línea para ser usada, para traspasarla, para ponerla como una red en toda mi piel. Tan imperfecto...tan pecador, tan repleto de defectos y el camino invitándome, es extraño que yo lo merezca.
¡Yo, nada menos que yo, este Yo hecho trizas, explotado, sucumbido, destrozado, perdido!
Pero ahí está, yo lo veo.
La línea de mi pecho lo dice.
Voy llegando. Estoy a la vuelta de la esquina. Esperame.
___________
El original en
http://mimajestad.blogspot.com/2011/08/la-vuelta-de-la-esquina.html
viernes, 12 de agosto de 2011
viernes, 23 de abril de 2010
¿Un beso? ¿Qué es al fin y al cabo un beso?
Un beso.
La palabra es dulce.
Y vuestros labios no se atreven a pronunciarla.
Si sólo el decirlo os quema ¿qué haría la acción?
No tengáis temor. Y poco a poco, sin notarlo,
resbalaréis sin miedo ni preocupación
de la sonrisa al suspiro, del suspiro al llanto...
Resbalad un poco más, dejad vuestro reparo,
de las lágrimas al beso hay tan sólo un paso.
¿Un beso? ¿Qué es al fin y al cabo un beso?
Un juramento que se hace tan cerca,
un acuerdo que busca una ratificación,
una exacta promesa,
una "o" rosa en la palabra amor,
un secreto dicho en la boca, no en el oído.
Un momento infinito que suena a zumbido
de abeja que pasa, una comunión
con sabor a flor, aliento que inhala
el corazón para gozar a flor de labio
todo el alma.
La palabra es dulce.
Y vuestros labios no se atreven a pronunciarla.
Si sólo el decirlo os quema ¿qué haría la acción?
No tengáis temor. Y poco a poco, sin notarlo,
resbalaréis sin miedo ni preocupación
de la sonrisa al suspiro, del suspiro al llanto...
Resbalad un poco más, dejad vuestro reparo,
de las lágrimas al beso hay tan sólo un paso.
¿Un beso? ¿Qué es al fin y al cabo un beso?
Un juramento que se hace tan cerca,
un acuerdo que busca una ratificación,
una exacta promesa,
una "o" rosa en la palabra amor,
un secreto dicho en la boca, no en el oído.
Un momento infinito que suena a zumbido
de abeja que pasa, una comunión
con sabor a flor, aliento que inhala
el corazón para gozar a flor de labio
todo el alma.
lunes, 5 de abril de 2010
Sentido común, Hornalla chica
Entra María a la casa. Ricardo le esperaba en la mesa. Ella observa desde lejos, primero, y desde cerca, luego, como verificando las sospechas, que en la cocina había algo que se estaba quemando.
María: ─Ricardo ¿no te dije ya que no utilices esa hornalla para calentar la comida? ¡Es muy grande y se puede quemar!
Ricardo: ─Sí, sí, ya sé, pero se me olvidó. Igual la puse en mínimo, no sé por qué se quemó...
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